Consejos de Autopublicación.

¡Hola a todos! Hace un rato surgió una pregunta en mi goodreads sobre qué consejos podía darles a los autores que están considerando autopublicarse, y como la respuesta ya estaba pareciendo más un pergamino que otra cosa, decidí convertirlo en una entrada de blog con algunos puntos importantes sobre este tema.

Sobra decir que los puntos y errores que les voy a dar están basados en mi experiencia personal tanto de escritora como de diseñadora gráfica, así que espero que les sean de utilidad y les ayuden a tomar una decisión o encaminarse un poco 🙂

1. ESTABLECE TU MOTIVACIÓN.

Primero necesitas hacerte esta pregunta: ¿cuál es mi motivación para autopublicarme?. El mundo de los autores independientes está lleno de baches y tabús, pero también, puede ser una de las experiencias más gratificantes que puedes tener como escritor si sabes qué responsabilidades conlleva.

La mía fue, principalmente, porque no quería esperar seis meses (o quizá, años) para que finalmente una editorial me diera un sí. Lo que más deseaba era comenzar mi carrera como escritora, darle a conocer al mundo mi trabajo y sentí que, sí esperaba una respuesta editorial que podría no llegar nunca, tan solo iba a frustrarme más y más hasta el punto de creer que ya no valdría la pena seguir intentándolo.

Como dije, es mi percepción personal, porque también existen escritores que prefieren tener sus historias guardadas hasta encontrar un respaldo editorial, cosa que es totalmente válida. También, hay otros que, cansados de no recibir una respuesta editorial (cosa que no tiene absolutamente nada qué ver con la calidad de su trabajo), deciden que es tiempo de hacerlo por su cuenta.

Así que, mi primera recomendación es que decidas cuál es el motivo por el que quieres autopublicarte y si estás dispuesto a asumir el trabajo, porque, como dije, autopublicarse es una responsabilidad enorme. Implica un auténtico compromiso con tu libro al momento de darle forma tanto al texto como a la portada y maquetación de la obra, y aquí voy a hacer mucho, mucho hincapié en este apartado.

Si no estás seguro de querer invertir tiempo y dinero en tu propio libro, entonces te recomiendo que lo pienses dos veces antes de autopublicarte por tu bien y por el de todos los autores autopublicados del mundo. ¿Quieres saber por qué? Porque, lamentablemente, los autopublicados estamos lidiando con el estigma gigantesco de que por no tener editorial, nuestro trabajo no vale la pena. Y es que gracias a la facilidad de hoy en día que brindan sistemas como Amazon y Createspace, nosotros mismos ayudamos a que el estigma prevalezca publicando obras mal trabajadas. No nos damos cuenta (o no nos importa) el hecho de que cuando autopublicamos nuestro libro, estamos representando no solo a nosotros mismos, sino a un colectivo enorme de autores que han optado por ser independientes y que por cada trabajo mal hecho, perdemos todos. Absolutamente todos.

Autopublicarse implica hacer el esfuerzo y el tiempo de corregir, editar, diseñar, promocionar o contratar a quien haga todo esto por nosotros. Esto, si al menos quieres que tu carrera de escritor sea seria, o que tus libros se tomen en serio, porque sé que hay escritores que no lo quieren así, cosa que hoy en día encuentro un tanto cuestionable cuando estás vendiendo tu trabajo y haciéndole un gasto al lector. Incluso, la historia más sencilla, corta o cómica (sí, estamos hablando de dinoporno y otras cosas del estilo) debería estar bien maquetada, bien diseñada y editada si pretendes que se pague por ello. Creo yo, es una cuestión de respeto por la profesión de escribir y por los lectores.

2. CONSIGUE UN BUEN DISEÑADOR. Por lo que más quieras.

Estoy infinitamente peleada con esa idea de “no hay que juzgar un libro por su portada”, y más en el caso de los autoublicados. La presentación de un libro tiene mucho que ver con el nivel de compromiso de su autor con la historia (créeme, los lectores lo mencionan muchísimo), y si no está presente ese compromiso desde el principio, siento que hay una falta de afecto importante.

Sí. Hay libros que, a pesar de su portada, tienen un gran éxito, pero les aseguro que esta es una excepción, no una regla, y por el hecho de que le pase a un autor independiente, no significa que le va a pasar al resto de los miles y miles de autores independientes.

Y con altas probabilidades, no te va a pasar a ti, así que mejor no te arriesgues.

En mi caso, estudié diseño gráfico y he sido artista visual por más de diez años, así que estuve a cargo de todo el diseño y arte de mi libro, y eso me ha ayudado a ser consciente de la importancia de invertir tiempo y dinero en una buena presentación para tu obra. También, sé lo poco valorada que es nuestra labor como diseñadores, lo que me lleva a darles este importantísimo mensaje:

ESCUCHA-A-TU-DISEÑADOR.

Lo pongo centrado, con negritas y subrayado. Los escritores tendemos a casarnos con una idea y nuestros sentimientos visuales. Sí, la foto que le tomaste a una montañita o a un caminito cuando estabas inspirándote para escribir tu libro puede ser muy significativa para ti, pero eso no quiere decir que tengas que ponerla de portada para tu libro. Y si tu diseñador te recomienda trabajar con otra cosa, por favor, hazle caso.

Cuando vamos al doctor, no nos ponemos a decirle que lo que nosotros creemos que tenemos es más acertado a su diagnóstico, así que aplica igual para los diseñadores. Nosotros hemos estudiado años para prepararnos y hacer un diseño decente y funcional. La portada adecuada, una buena selección de texto y fuente es vital para crear una buena impresión en el lector y convencerlo de que siquiera lea la sinopsis de tu historia.

La maquetación (o la colocación del texto en las páginas), también es fundamental. Hay ciertas tipografías que no debes usar, ciertos tamaños que debes evitar, hay cosas como viudas, huérfanas, interlineados y montones de detalles que los diseñadores hemos estudiado para poder maquetar un libro, por lo que también tienes que considerar esta parte, no solo la portada.

Por favor, no uses las plantillas gratuitas que te ofrece Amazon o Createspace. No son buenas ni convenientes. De verdad.

Sobre los costos: puedes negociar con los diseñadores y los artistas, la mayoría de los emergentes están abiertos a darte un precio razonable y es una inversión que va valer la pena hasta el último centavo.

No desprecies el potencial de un buen diseño. Luego lo agradecerás.

3. CONSIGUE BETA READERS.

¿Qué son los beta readers? Son lectores primarios, es decir, aquellos que te van a decir, independientemente de si les gusta la historia o no, si esta tiene coherencia, si los personajes tienen personalidades definidas, si hay huecos en la trama o no se entiende tu narrativa. Son lectores objetivos que te van a ayudar a darle razonamiento y lógica a la historia. Consigue a lo mínimo dos, pero gente que no tema decirte la verdad y gente en la que puedas confiar (tengo cuatro, y los cuatro son máquinas trituradoras, pero ayudan muchísimo a dejar la historia impecable).

4. CORRIGE EL TEXTO LO MEJOR QUE PUEDAS.

Los correctores de texto y editores pueden llegar a ser muy costosos, pero el hecho de que no puedas pagarlos no significa que no debas tomarte el esfuerzo de corregir el texto y limpiarlo al menos de faltas de ortografía. No tiene que quedar 100% perfecto (eso es algo que a veces, ni las propias editoriales pueden conseguir) pero sí debes darle una buena repasada.

Después de leer tu libro unas cinco o seis veces, es normal que ya no puedas ver los errores, pero para eso también ayudan los beta readers. Después de corregir el texto, puedes dejarlo reposar unas cuantas semanas y luego volver a retomarlo.

También, algo que siempre va a ayudar a editar y corregir, es leer muchísimo. No solo pasar la historia, sino fijarnos en la puntuación de los diálogos, en las voces, en los tiempos verbales y las expresiones que manejan los personajes y, sobre todo, leer libros de géneros similares a lo que estamos escribiendo.

5. MARKETING:

La joya de la corona. El famoso marketing. A estas alturas, ya todos deberíamos tener bien en claro que colgar tu historia en Amazon no te da pase automático para coronarte en el reino de la autopublicación de forma automática. Es más, ni siquiera te garantiza que vendas un solo ejemplar, así que hay varias formas en las que puedes promocionar tu libro:

• Redes sociales.

Twitter, facebook, instagram, goodreads, pinterest… Hay una posibilidad infinita de redes en las que puedes empezar a mover tu historia, simplemente haciéndote una fanpage en facebook, un instagram donde compartes imágenes alusivas a lo que estás trabajando, tuiteando estados sobre cómo te sientes en tu proceso de escribir, etc. También, puedes pagar anuncios económicos que te ayudarán a llegar a más personas interesadas en la lectura.

• Crea un blog de autor.

Los blogs sirven mucho para ponerte en contacto con escritores y lectores; habla de tu experiencia, haz reseñas de libros o películas, hazle saber al mundo que existes de una u otra manera. Ojo: también, preocúpate por conocer a otros autores, en comentar y seguir otros blogs de tu interés y promocionarlo en tus redes sociales. No puedes simplemente crear un blog y esperar que de la nada te broten lectores.

•Reseñadores.

CUIDADO. Esta es la parte más delicada del proceso de marketing de tu libro, así que procura no cometer errores irremediables con los lectores. Para empezar:

-NUNCA le mandes un mail a un blogger o booktuber (famoso o no) pidiéndole que reseñe tu libro si dicho lector no te lo ha pedido o no tiene un apartado en su blog donde especifica que acepta recibir libros a cambio de reseñas. Por favor, considera que a nadie le gusta que lleguen a restregarle un libro en la cara para que lo reseñen si ni siquiera sabe quién eres ni qué es lo que escribes.

-Busca reseñadores potenciales a los que les guste leer el género que escribes. No le ofrezcas tu libro a un lector exclusivo de romance si el tuyo no tiene nada qué ver al respecto. Solo vas a generar estrés y, probablemente, una mala reseña si consigues que lo lea.

-Regala ejemplares digitales para reseñar. Sí. Aunque no te guste ni tantito la idea.  No se te ocurra, ni por lo que más ames en este mundo, mandar un correo o dejar un mensaje pidiendo a un lector que compre tu libro y, encima, que lo reseñe.

-Haz sorteos y lecturas conjuntas. Libros digitales, separadores, ejemplares impresos, ¡lo que se te ocurra! Los sorteos siempre vienen bien para hacer publicidad y las lecturas conjuntas bien organizadas son la mejor forma de ponerte en contacto con los lectores y correr la voz sobre tu historia.

-NUNCA te pelees por una mala crítica. Esto es sumamente importante al momento de interactuar con los lectores. No tienen idea de la cantidad de historias de terror que he escuchado de blogueros que reciben una violenta reprimenda de autopublicados que no han sabido resignarse cuando reciben una crítica negativa. Vamos, he visto carreras completas hundirse antes de comenzar gracias a que muchos escritores independientes no tienen ni idea de que lo último que debes hacer, es pelearte con tus lectores. Así que, considéralo y hazte estómago de hierro antes de saltar a defender tu historia con garras y dientes.

6. PLATAFORMAS DE AUTOPUBLICACIÓN.

Hoy en día, tenemos un montón de opciones (Kobo, Lulu, Apple, etc…), pero, en lo personal, recomiendo siempre Amazon por un montón de razones: es donde reside la mayor cantidad de lectores y, por mucho, la que ofrece más beneficios a los escritores gracias a su sistema de kindle unlimited, además de que puedes publicarte tanto en digital como en papel y tener un alcance de ventas por todo el mundo bastante envidiable.

Los sistemas tradicionales de impresión son bastante inaccesibles para quienes no tenemos los recursos suficientes para hacer un tiraje de libros grande (en mi caso, yo nunca pude hacer uno), así que el sistema de Createspace (manejado por Amazon) es bastante conveniente para quienes quieren imprimir pocos ejemplares bajo un precio muy razonable.

Bueno, creo que esto es todo, espero no se me haya ido ningún detalle. Más delante pienso hablar más a fondo de qué es lo que hace una buena portada, cómo lidiar con las críticas, cómo funcionan a fondo las plataformas de autopublicación y demás, pero por ahora, les dejo con esta información que espero que les sea útil. Y, para finalizar, recuerda: este es tu libro. Es tu bebé, tu historia y tu legado. Invierte en él, púlelo, regálale una portada maravillosa y ante todo, ten en cuenta que esto es lo mejor que puedes hacer por ti mismo.

Mucha suerte, compañeros, y cualquier duda, no duden en dejarla en la caja de comentarios 😉

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Los struggles de la autopublicación (I)

*Struggles: las luchas/los problemas/enfrentamientos.

Desde hace tiempo que he tenido ganas de hacer un par de entradas hablando de esto, de lo que significa autopublicarse, pero apenas hoy es que pude tomarme el tiempo de hacerlo. En parte, le agradezco mucho a una decaída emocional que tuve ayer, ya que fue la que me impulsó a comenzar con estas entadas, así que aquí vamos…

Hace unos meses prometí hacer una especie de guía sobre cómo autopublicarse, un “paso a paso” para poder ayudar a otros escritores independientes., pero, después de mucho pensarlo, creo que no hay forma en la que pueda explicar con coherencia cómo hacerlo sino hablando de mi propia experiencia, con todo y las tripas que eso conlleva.

No soy buena maestra, o al menos, creo que me cuesta hacer síntesis objetivas sin meter un poco de sangre de por medio, así que quise abrir esta serie de entradas hablándoles un poco de cómo he crecido desde que me he autopublicado, y de lo que he vivido desde que estoy varada en este maravilloso lugar que es mi escritorio.

Para empezar, debo confesar que desde que soy escritora, desde que dejé de lado el arte visual para enfocarme en esta pasión aún más grande, creo que me he vuelto una mejor lectora en muchísimos sentidos, porque he aprendido a apreciar con profundidad el trabajo que implica escribir.

Seas buen o mal escritor (por así decirlo), hay una verdad que nos rige a todos nosotros: escribir es hermoso, es apasionante. Hacerlo es algo que llena el corazón de formas asombrosas, que destruye el mundo alrededor de ti para darte la oportunidad de crear uno nuevo, de hacer algo que es capaz de hacerte sonreír y llorar al mismo tiempo.

Pocas cosas en el mundo son capaces de lograr algo así, y por eso, desde que me volví escritora dejé de ser un monstruo de la crítica, porque, ¡rayos! Hace algunos años yo era bastante dura con las cosas que leía, y estoy muy orgullosa de decir que, hoy en día, he matado a ese espantoso monstruo a pedradas que poco a poco, lo han dejado enterrado.

Escribir me ha enseñado a ser más humilde, más amorosa con esa pasión que todo escritor lleva dentro y comprenderla con una sinceridad más limpia. Me ha enseñado que no se debe hacer pedazos algo porque simplemente no nos gusta o no lo comprendemos (una disculpa pública a todos aquellos libros que destrocé en el pasado por mi estupidez). Que si hay errores evidentes, hay maneras de decirlo sin lastimar a quien se sentó horas delante de una hoja o una computadora para poner esa palabrita mal escrita sin querer.

Porque siempre intento recordarme a mí misma que no solo escribió esa palabrita, que tal vez escribió otras 50,000 que tuvo que corregir hasta el punto de que ya no pudo ser capaz de ver ese error que para mí fue demasiado evidente.

También, he aprendido a evitar esos libros que sé que no voy a disfrutar por el simple hecho de que no hay necesidad de torturarnos no solo a nosotros mismos como lectores, sino a los propios escritores. Que a pesar de que nuestro gusto por su libro sea nulo, eso no significa que ellos no se hayan arrancado un trozo de ellos mismos escribiéndolo.

Pero no solo evado. Afortunadamente, escribir me ha llevado a leer más géneros, e intento continuamente salir de mi cascarón probando cosas distintas a lo que siempre me ha gustado. (Lo mío nunca ha sido el chick-lit, el romance o la erótica, pero creo que soy perfectamente capaz no solo de apreciar un buen trabajo hecho con esas temáticas, sino de integrarlo en mi propia obra).

¡Ah, el montón de cosas que he comprendido! Comprendí que te llevas más corazón dándole vida a un personaje que a una escena de acción, y por ende, que no hay que tenerle miedo a darle el tiempo a ese personaje de ser, de crecer, de volverse real no solo para el lector, sino para ti como escritor.

He empezado a valorar los libros lentos, los que te hablan no solo de como un personaje destripa a un ejército, sino de lo que siente ese personaje al hacerlo. De lo que hay detrás de esas espadas brillantes o esas garras afiladas, de los mundos que construyeron esas batallas extraordinarias. He comprendido que el mundo está hecho de colores y visiones. Que uno no se vuelve más blando cuando se vuelve escritor, se vuelve más empático, que es totalmente diferente.

Escribir te hace crecer, y muchísimo, aunque tal vez uno solo se da cuenta estando no frente al teclado, sino frente a la crítica, pero de eso ya hablaremos en otra entrada.