¡Presentamos nuestra banda sonora!

“La Nación de las Bestias”, si bien todavía no se ha publicado, ya ha pasado a través de algunas manos, algunos lectores que me han dado el honor de darle una revisada a la historia y de meterse de lleno en ella para hacerla crecer desde adentro. Entre esos lectores, está la talentosa compositora Ana Redfield, quien creo una preciosa banda sonora inspirada en la novela, y hoy, venimos a presentársela. El arte para este soundtrack, una vez más, ha sido creado por mí y para darles un guiño sobre lo que les espera en este libro. ¡Anímense a formar parte de nuestra tribu!

 Pueden entrar a escuchar la playlist pinchando aquí:
L.N.D.B. Banda Sonora

Cover final

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Cuello Grande

Esta vez les traigo un cuento, ya bastante viejo. Como suele ser mi costumbre (una disculpa) fue inspirado por “Cuello Grande”, una pieza que formaba parte de mi primera exposición artística: “El diario del Decapitolio”, llevada a cabo en el 2008. Dejé el relato tal y como lo encontré en una página de mis cuadernos de bocetos de aquel entonces, por lo que, si hay alguna rareza narrativa, espero sea culpa de la inexperiencia e inmadurez de aquellos tiempos.


CUELLO GRANDE

Me detuve un momento a descansar en una pequeña banca; ese día cargaba conmigo el libro en donde escribía mis memorias, así que decidí aprovechar para usarlo un rato. Había estado toda la mañana recorriendo el zoológico, tomando notas y tratando de inspirarme.

Sigue leyendo “Cuello Grande”

La Luna Bicéfala

Este es un poema que escríbi por allá del 2010. Mis escritos suelen estar inspirados por mis obras artísticas, y este en particular, se basó en mi exposición con el mismo título. En algunos versos, pueden encontrar una palabra clave que, al darle click, les llevará a ver la obra que inspiró cada estrofa. Espero y les guste.


LA LUNA BICÉFALA

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Tú, que llevas el son de mar en tu pecho
y cantas al cielo un embrujo de estrellas,
mientras regalas al cuerpo y la tierra
espigas de calientes estelas.

¡Amada belleza!
Tú que te envuelves en piel de Luna,
que adornas tu cabeza con luciérnagas
y te arropas con hechizos de nubes.

Pide un deseo al rosa firmamento,
y corta un dedo para pedir amor eterno,
para que su sangre bañe el astro
imitando al Sol en tu ocaso.

Y que lo pinte de violeta
mientras zarpas en tu barco soñado
entre cascadas efímeras
y cavernas oníricas.

Que tu grito ensordezca el horizonte
y al descabezado ente que se asoma
puesto que aquella montada de sirena
aguarda tu regreso, con su lazo en la espera.

¡Trepa! Tú, afamada leyenda
trepa en una escalera
para que tu faz enoje a la Luna
que te rodee con su aura
que te asfixie con su presencia
y que ignore tus deseos de llegar a ella.

Y aquel que lo pesca, que se esconde
que se viste de Luna negra, que desea
que ama y consuela, pero que desconoce
sus tan inciertos caminos… que le carcomen.

¡Oh, la que me invade!
Bendita fiebre, vestida de romance
Haces que la cama tiemble,
Que los planetas bailen,
Que las escaleras atormenten y acosen
Y que día a día enferme…

Pero nada evita que me transforme
Que me vuelva mercurio
Que me vuelva incienso
Que la alquimia me queme
Y que convierta el rostro en oro.

Y nada evita, que te ame
que te robe de tu monte
que te encierre en mi pecho
y te arrulle con mis lágrimas
mientras me cantas tu desprecio.

Y tú, te vuelves lejano
amado espíritu, me dejas la carne
me desponjas del alma,
conviérteme en cielo
vuélveme agua…

Y ante ti
He desnudado mi alma
La exhibo ante mi Luna
Sobre el soporte de mi fémina existencia,
En semblanza de mis duros años
Me consuela el Sol y me alumbran las estrellas.

 

Presagio

Parpadeo. Un bosque rojo se alza a mi alrededor, con sus largos troncos carmesíes irguiéndose sobre la tierra como venas hinchadas por la sangre. El aliento del ocaso azota sobre mi rostro, haciéndome asomar la mirada sobre el horizonte. Contemplo un sol blanco entremetido en el difuso velo de las nubes, como el fantasma de una estrella moribunda sobre este sitio inhóspito e inalcanzable para aquellos que no pueden cruzar más allá de las sombras.

Por ello, me recuerdo a mí mismo que mi corazón dejará de latir si no me doy prisa; éste no es sitio para los que todavía estamos vivos, y las almas que se asoman entre la maleza como luces difusas son la prueba.

Mis pies aceleran, abriéndome paso entre abundantes hierbas que se mimetizan con el color del suelo y los árboles; parece como si este sitio hubiese sido el escenario de una larga y monstruosa batalla, puesto que todo tiene el color de la sangre.

Finalmente, llego hasta un claro que se abre en el bosque, donde el cielo turquesa por fin me deja ver cómo sus negras estrellas pululan sobre las copas de los árboles. Al verme en este ágora místico, mis labios murmuran. La invocación nace de mi boca como un río y la helada sensación de la vida siendo absorbida de mis venas eriza los vellos de mi nuca. Me enfrío. El tiempo se me acaba.

—¿Qué has venido a buscar? —me pregunta una voz que parece romperse en miles. Miro a mis espaldas y veo a una criatura yaciendo a la orilla del claro, tan sólo observándome impávidamente mientras su vestido ondea sobre la hierba rojiza. Uno de sus ojos está velado por una delgada capa de niebla, mientras que el resplandor azulado de su piel traslúcida me revela su origen fantasmal.

—Un presagio —respondo firmemente, abriendo un poco el compás de mis piernas para no tambalearme por la debilidad que azota mi cuerpo.

—¿Un hechicero como tú ha venido a buscar un presagio? —replica ella—. ¿No es precisamente por tus poderes que otros vivos acuden a tu lado?

—¿Y qué va a saber un ser de carne y hueso sobre aquello que sólo puede revelarse ante los muertos?

Ella me mira inquisitivamente, lo que me extraña, ya que vine aquí suponiendo que las emociones eran cosa de vivos. Finalmente, esa ánima termina por asentir muy despacio, mientras un libro se materializa entre sus fantasmales dedos. El vientre de las páginas, tan amarillento como las ropas de esta criatura, empieza a hundirse. Un cuadro, profundo y oscuro como un pozo se asoma en la superficie, escupiendo humo que poco a poco se vuelve una ventana al futuro.

El presagio nace ante mis ojos, pero yo sólo contemplo fijamente aquel abismo del que brota el humo. Estoy seguro que ese hueco lleva a un sitio mucho más lejano que aquel a donde llegan los muertos. Un escalofrío me parte la columna al pensar en qué sitio podría ser ese. (…)


La anterior narración está inspirada en una de mis obras artísticas, titulada “Presagio”. Este fragmento fue extraído del diario personal de un inusual y desconocido viajero. Día con día, este trotador se ha dedicado a escribir las extraordinarias situaciones que su naturaleza mística le ha obligado a presenciar. Algunas de estas experiencias son fascinantes, otras son tan aterradoras que él, en su vasta desesperación, ha deseado que la tinta y las letras se las lleven de su memoria para desaparecerlas para siempre en el papel.  Yo tan sólo me he robado una parte de su vida para ofrecerla al lector.

Presagio

Presagio | Mariana Palova (c) 2016

¡Bienvenidos!

Soy Mariana Palova. Actualmente, este blog es un proyecto secreto, planeado para darme a conocer y conocer. Estoy en momento de pruebas, pero será más que un placer andar por aquí y contactar gente nueva, aprender de literatura, de lectores y de libros. Probablemente suba algunas reseñas y ¿Y por qué no? Compartir un poco sobre La Nación de las Bestias, saga literaria que tengo planeada publicar para el siguiente año. Saludos y no estamos leyendo 🙂