Aniquilación a dos manos.

Ponerse una pistola en cada mano y levantarlas a cada lado de la sien, por si acaso la primera bala no le atina al cráneo y sale volando a la nariz. Llenarse los bolsillos de piedras antes de echarse al vacío con una cuerda amarrada al cuello, por si acaso la soga no está muy apretada. Tomarse una cápsula de cianuro por si acaso el tren no pasa con demasiada fuerza.

Así de dramático, innecesario y deprimente se suele sentir ser artista y escritora a los 26 años. Pero no todo el tiempo, sólo de a ratos, pero los ratos en los que te ocurre, vaya que la pasas mal.

Esta entrada comenzó con la intención de ser pequeña y amable, porque sólo quería hablar un poco sobre mis miedos e inseguridades, con la esperanza de que le sirviese a alguien el leer sobre ellos y a mí misma, para arrancármelos un rato. Pero después, me di cuenta que no iba a ser pequeña ni amable, sino larga y vulgar, porque no podía hablar de esos temores sin mostrarles las raíces, los trozos de terreno donde se sembraron y crecieron hasta volverse parte del paisaje que es mi ser en su totalidad.

Nuestros miedos no nos definen, pero sí son parte de nosotros. Y como tales, no debemos darles la espalda y pretender que no están allí.

Recuerdo que cuando empecé a hacer obra visual, casi a los finales de mis 16 años y cuando era una mocosa con problemas de personalidad (ahora soy una mujer -más o menos- hecha y derecha con problemas de personalidad), mi padre me dijo que lo pensara bien, que los artistas sufrían mucho. Con el tiempo aprendí que no sólo mi papá tenía razón, sino que, además, soy bien masoquista. Continuar leyendo “Aniquilación a dos manos.”

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Cosecha Inusual

Y he aquí el último fragmento de Odisea por cinco tierras y una noche, serie de relatos que escribí inspirándome en cinco obras artísticas mías. Espero hayan disfrutado el viaje, que pronto vendrán más.

-VEN…

Me susurra aquella reina benevolente para después dirigirse flotando hacia la espesura del bosque. Trago saliva a la par que distingo las rojas sedas de su ropaje diluirse entre los árboles, creando un espectro al que debo seguir si es que no quiero perderme en este lejano paraje.

La oscuridad es densa y el cansancio está adormeciendo mis músculos, los cuales ruegan por un minuto de reposo. Un descanso que no me puedo permitir aún,no hasta que tenga un ingrediente más.

Un presagio, una máscara, fertilidad y un hechizo… tan sólo me hace falta una semilla. Agito la cabeza de un lado a otro y emprendo la marcha, trotando sobre mi propia voluntad para no tirarme sobre la mullida hierba a sumirme en un sueño que, en este lugar, sé que podría volverse eterno.

Suspiro. Ha sido una noche muy, muy larga.

Cuando creo que he perdido al fantasma carmesí entre la maleza, la corona resplandece a lo lejos como un faro. Me muevo rápidamente y veo a la emperatriz inclinarse sobre una hierba que sobresale del resto de sus semejantes; de pronto, es como ver al Sol asomándose sobre un bosque minimalista para dar un beso a la Luna.

Sus manos rodean a la semilla, la cual crea un brillo blanquecino que es acogido por sus palmasy que acunan esa luz como si fuese agua. La reina me llama por mi nombre y yo me acerco para recibir el regalo, sintiéndome inmediatamente transformado al tenerlo entre mis dedos. Vuelvo a tener esperanza.

Y ahora sólo resta volver a casa. A él. Y para eso, falta todavía un largo camino.

A unusual harvest

Y sigo soñando.

Odisea por cinco tierras y una noche, 4/5.

No puedo decir con exactitud cuántas criaturas extraordinarias he visto en mi vida, pero sí puedo asegurar que ésta es una de las más peculiares con las que he tenido la fortuna de encontrarme. Ella menea su cabeza suavemente de un lado a otro, haciendo una alusión al viento para que sus ramas no se entristezcan al sentirse encerradas en estas paredes. También ha tenido la generosidad de regalarles una luna y unos cuantos pájaros, pero hay seres que simplemente son muy desagradecidos, por lo que esas hojas malcriadas terminan por oscurecerse, borrando todo rastro de verdor para castigarla.

—¿Eso es todo lo que necesitas, pequeño? —me cuestiona ella dulcemente sin siquiera mover los labios, ya que ha sido su mirada triste la que me ha hecho la pregunta.

Aprieto los labios tímidamente y niego, a lo que ella hace un esfuerzo por sonreír que termina muriendo a medio camino. Sus alas se mueven un poco detrás de su espalda, cayéndose a pedazos como si estuviesen hechas de papel húmedo y perdiendo así, otra parte de sus recuerdos.

Siento una pena terrible y me remuevo un poco sobre mi nube, tratando de deshacerme de esa incomodidad que me ataca cuando recuerdo lo poco que puedo hacer por estas criaturas… que aun cuando moriría por llevarme conmigo a casos como ella, sé que no por nada están destinados a esta larga soledad.

La criatura finalmente termina de escribir y arranca la hoja, cuyo sonido al romperse me catapulta la barbilla.Extiende el papel y lo tomo, para después clavar mi mirada fijamente en aquellas letras carmesíes.

—Sigue soñando, muchacho —la escucho decir, ahora sí abriendo los labios—. Estás muy cerca.

Me levanto de mi nube y camino hacia ella. A pesar de que yace sentada, necesito ponerme de puntillas y estirar el brazo para alcanzar su escalera. Con la punta de mi dedo índice le doy una caricia a la luna que lleva en la garganta, a lo que ella, finalmente, sonríe.

Y sigo sonando

Naturaleza Alusiva

Odisea por cinco tierras y una noche, 3/5


Me siento mareado.La cacería pasada fue compleja, la pelea demasiado larga… y el camino hasta aquí, extremadamente caliente. Por momentos, me pregunto si no he dado una vuelta equivocada o si he entrado por una puerta errónea para terminar en el infierno por equivocación.

Pero al ver de nuevo el sereno rostro de la criatura delante de mí, me convenzo por milésima vez que llegué al sitio correcto; y es que no podía encontrar a la madre tierra en otro lugar que no fuese el centro de la tierra misma, por lo que, asediado por un calor insoportable, termino desprendiéndome de mi sucio ropaje.

Aún semidesnudo y jadeante, la criatura frente a mí sigue tomándose su tiempo. Pero por más desesperado que esté porque me otorgue el fruto de sus vientres y por escapar de este sitio tan candente, no tengo corazón para apresurarla. Debe ser doloroso para una madre desprenderse de sus pequeños. Y en este caso, el dolor debe ser más físico que emocional, por lo que termino echándome al suelo —igual de malditamente caliente— para esperar pacientemente al parto.

Y, finalmente, ella me entrega su humilde tributo. Consciente de mi larga travesía y mi propósito, ella me extiende una pequeña porción de tierra, dejando uno de sus vientres totalmente vacío.

Pero cometo mi primer error, porque en cuanto aquel montículo de fértil tierra se deposita en mis manos, empieza a crecer, y a crecer, y a crecer. En pocos minutos mis pies quedan totalmente cubiertos al igual que la superficie de este lugar, mientras ella extiende los brazos sobre su cabeza, echando su larga cabellera de ramas hacia atrás y haciendo alusión a la figura más arcaica de la naturaleza.

Sus pies se vuelven raíces y se extienden debajo de mí hasta ver cómo ella perece ante mis ojos, transformándose en un árbol que, con su fallecimiento, me brinda el preciado regalo que he venido a buscar.

Naturaleza Alusiva

El Impostor

Segundo relato de “Odisea por cinco tierras y una noche”. Espero les guste. Y como siempre, este relato viene acompañado de su obra alusiva.

Pasa justo sobre mi cabeza. No la he podido ver con claridad, pero sé que se trata de la barca. Mi cuello vira hacia la silueta difusa mientras mis oídos se concentran en escuchar el suave aleteo que pretende convertirse en un murmullo distante. La gente común suele ser fácilmente engañada por aquel ruido, confundiéndolo de inmediato con el soplo del viento al no poder ver al ente que surca los cielos, mimetizándose con la oscuridad nocturna gracias al hechizo que carga en la parte trasera de la barca. Continuar leyendo “El Impostor”

¿De qué trata “La Nación de las Bestias”?

Bueno, creo que por aquí ya hemos hablado un montón de los ámbitos artísticos y musicales de este libro (que por cierto, ¡Muy pronto vamos a tener más colaboraciones de otros artistas de otras ramas!), dejando que los lectores se empapen un poco de la vena sensible y visual, pero es justo que hablemos también de su contenido. Continuar leyendo “¿De qué trata “La Nación de las Bestias”?”

¡Presentamos nuestra banda sonora!

“La Nación de las Bestias”, si bien todavía no se ha publicado, ya ha pasado a través de algunas manos, algunos lectores que me han dado el honor de darle una revisada a la historia y de meterse de lleno en ella para hacerla crecer desde adentro. Entre esos lectores, está la talentosa compositora Ana Redfield, quien creo una preciosa banda sonora inspirada en la novela, y hoy, venimos a presentársela. El arte para este soundtrack, una vez más, ha sido creado por mí y para darles un guiño sobre lo que les espera en este libro. ¡Anímense a formar parte de nuestra tribu!

 Pueden entrar a escuchar la playlist pinchando aquí:
L.N.D.B. Banda Sonora

Cover final