Reseña Literaria: Into the Wild

441013Libro: Into the Wild (Hacia Rutas Salvajes)
Autor: Jon KrakauerGénero: Biografía. No Ficción.

Sinopsis: En abril de 1992, Chris McCandless, de 24 años, se internó solo y apenas equipado en tierras de Alaska. Cuatro meses más tarde, unos cazadores encontraron su cuerpo sin vida. Su historia, difundida en un reportaje de Jon Krakauer, suscitó una agitada polémica, pues, ¿por qué un joven que acababa de graduarse decide cortar todos los lazos con su familia y perderse en una región inhóspita?

Desde que conozco la historia de Christopher McCandless, la atracción por su vida no ha hecho más que crecer en mí. Desde el principio, supe que teníamos mucho en común: nuestra fascinación por el medio natural, una pasión por el descubrimiento de un páramo tan inhóspito como los bosques de Alaska y una adoración latente por las historias de Jack London.

Claramente, su vida (no, la de su familia, más bien) está marcada por la tragedia de cómo terminó su ruta a lo salvaje, pero creo, con toda sinceridad, que lo que descubrió, lo que vio, lo que experimentó, sobraría para haber inspirado a cientos de vidas más.

La historia es casi simple: un chico de veintipicos, que nunca estuvo satisfecho con la forma en la que está construida la civilización, decide un día abandonar sus pertenencias y emprender una ruta desde su ciudad hasta Alaska, todo a base de autostop y los más básicos métodos de superviviencia. La tragedia lo alcanza unos meses después de llegar a los preciosos bosques, marcando una polémica en la nación estadounidense debido a su corta edad y las decisiones que lo llevaron a dejar a su familia y amigos para encontrarse a sí mismo en el medio salvaje.

Cuando leo comentarios tachándolo de idiota, ególatra e impertinente… honestamente, siento mucha pena. Ojalá algún día yo sea lo suficientemente idiota, ególatra e impertinente para perseguir mis ambiciones de la forma en la que lo hizo Chris. Él vivió y murió bajo sus propias reglas, y si al final cometió un error, siento que él aprovechó más el maravilloso regalo de estar vivo en tan solo dos años que cientos de personas más invirtiendo una vida de noventa años frente a una pantalla, frente a un escritorio o una computadora en trabajos donde nos azotamos hasta morir de aburrimiento.

Sobrevivir. Sí. Todos pareciéramos que sobrevivir es lo más lógico, pero ¿Qué clase de vida es aquella en la que no haces otra cosa que sobrevivir? Ya sea frente a tu monótona vida o frente a tu propio fracaso. Muchas personas parecieran no tolerar eso en McCandless: que sus decisiones le llevaron a morir solo. Pero, pareciera ser que la idea de estar solo no era lo que le preocupaba en sus últimos días, sino la cuestión de morir en sí. Tengo la idea de que si él hubiese sobrevivido, probablemente sus días de nómada solitario no habrían terminado.

A fin de cuentas, él decidió. Decidió.

¿Qué tipo de sociedad es esta donde juzgamos tan severamente la libertad? Muchos critican el hecho de qué dejó cuando murió. De que fue egoísta al perseguir un sueño dejando a los demás de lado, a su familia y amigos. Y mi pregunta es… ¿Christopher debía renunciar a su naturaleza, al llamado de lo que él creía justo y que lo hacía feliz para que los demás fuesen felices por tenerlo amarrado junto a ellos? ¿Es que acaso estamos obligados a ser mártires de la felicidad de nuestros padres, hermanos y amigos?

Me encantaría leer su opinión en la caja de comentarios  🙂

Mamá Cuervo

¡Hola! Hoy vamos a hablar de algo muy curioso; bueno, curioso no, de algo común, que creo que a todos los escritores nos ha pasado en algún momento de nuestras múltiples vidas. El día de hoy terminé de leer “Ferals: El que habla con los cuervos”, un libro que me tenía muy intrigada y cuya temática me parecía de lo más interesante: un chico que es capaz de hablar y manipular a los cuervos. La historia en sí, tiene un trasfondo muy atrayente, es totalmente mi tipo de lectura, pero… para mi pena, eso fue lo único que me gustó, la temática.

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Y bueno, no voy a hablarles del libro en sí ni en mis por qués, ya que creo que hay algo más interesante de lo que puedo contarles: de cómo no tuve el corazón para ponerle calificación en goodreads.

Creo que soy una mamá cuervo. No tengo hijos y tampoco planeo tenerlos (por favor, absténganse de decirme cosas como “eso dices ahora, ya cambiarás de opinión”. Son comentarios irrespetuosos.), por ende, mis libros, mis obras artísticas, ellos son mis hijos, porque han nacido de mí. Por ende, a pesar de que no son perfectos, de que tienen defectos y virtudes, les amo de una forma sincera y profunda. Hasta mis personajes han creado una conexión tan fuerte en mí que me preocupo mucho por ellos (jejeje), porque escribir su historia es algo que me mantiene viva y feliz. Escribir me hace feliz, y tal vez más que hacer obras artísticas. De hecho, me está siendo difícil escribir otro libro gracias al fuerte apego que le tengo a Elisse y compañía.

En fin, a lo que voy: toda la vida he estado leyendo desde el punto de vista de una lectora, pero solo hasta ahora, me doy cuenta de lo mucho que puede doler una crítica, por más delicada que sea. Todo “pero” rompe un poquito el corazón, aun cuando se acepte del mejor ánimo, y uno como escritor, que se ha partido en dos pariendo un libro (si de verdad lo ha hecho con pasión) es el que tiene que tragarse todo.

Ojo, no estoy diciendo que esté mal que algo no me guste, ni que deba ser hipócrita y decir que me gusta solo para no herir al escritor ni para inflarle el ego (cosa que ruego, tampoco lo hagan conmigo). No. Lo que estoy diciendo, es que como lectora, quiero procurar ser más considerada, más humilde y amable con las cosas que digo, inclusive ser más selectiva con el tipo de temas que leo con el fin de no hacer pasar un mal rato a mí misma y luego al pobre escritor o escritora, quien no tiene la culpa de que yo ande curioseando entre libros que por default, ya sé que no son lo mío. (Yo siempre advierto que, si eres una persona conservadora, te lo pienses dos veces antes de leer #LNDB)

Creo que siempre fui dura como crítica, hasta que llegó el punto en el que entendí lo que se siente estar del otro lado del papel. De lo que se siente ser mamá cuervo, querer lo mejor para tu pequeño y aun así, arrojarlo al mundo para que se lo coman. Y cuando a uno le dicen que su hijo es feo, es malo o aburrido, a uno le dan ganas de tirarse por una ventana.

Por eso, a pesar de mis pensamientos poco satisfactorios, decidí no calificar el libro; hoy no tuve valor para hacerlo, porque todo el tiempo estuve pensando en lo que yo podría sentir (aun cuando tal vez, el escritor ni siquiera se pasea por las reseñas). No lo sé, tal vez estoy divagando como buena escritora primeriza, tal vez estoy en una especie de etapa sensible que poco a poco se irá endureciendo, pero al menos, por el día de hoy, nos vamos a quedar en blanco.

 

Reseña literaria: Lienzos de Invierno, por J.A. Rangel (autopublicado #1)

Buenos días a todos. Bueno, como hablé en mi post pasado, me he decidido a leer por lo menos un autopublicado por mes para regalarle una reseña ya sea aquí, en mi espacio, en goodreads o amazon. Y bueno, esta es la primera reseña que hago, así que espero que les guste y, sobre todo, que se animen a conseguirse su ejemplar de “Lienzos de Invierno” :), un libro de la autoría de un escritor mexicano.

28535532Título: Lienzos de Invierno
Autor: J.A. Rangel (Morelia, México)
Género: Romance, LGTB.
Web: https://laordenkaeto.wordpress.com/
Formato: kindle y paperback. (148 páginas)Dónde comprar el libro: Amazon
Calificación: 4 estrellas.

Antes que nada, muchas gracias al autor por facilitarme una copia. Debo decir, desde ya, que los romances masculinos siempre me han parecido muy interesantes. Tienen un no sé qué, qué se yo, que despiertan una ternura en mí casi incomprensible; será acaso por lo complicado que es amar a una persona de tu mismo sexo (sobre todo, si eres hombre) en una humanidad tan cerrada como la que vivimos hoy en día, o de lo mucho que necesitas pelear (a veces, encarnizadamente) para defender tu modo de amar a alguien… Para darle entender a las personas que eres un ser humano, y que mereces ser tratado como uno. Y Lienzos de invierno es una hermosa historia, narrada desde una voz cálida y muy humana, que precisamente nos cuenta la lucha tanto interna como externa que un joven lleno de sueños debe llevar a cabo para intentar ser feliz.

Mauren es nuestro progragonista, un joven nacido en un ámbito rural en el seno de una familia de granjeros, que tiene el sueño de ser pintor.El chico tiene talento, tiene nobleza y muchos deseos de salir adelante. Me identifiqué mucho con el protagonista en el sentido de que yo también soy artista, y comprendí bien lo que debía estar sintiendo conforme experimentaba su medio de expresión. Los sentimientos de Mauren son también muy intensos y poderosos, creo que la sencillez e inocencia con la que nos narra todo lo que ocurre dentro de él lo vuelven un personaje con el que puedes simpatizar fácilmente.

Las únicas trabas que le pongo al libro, son la cuestión del cuidado de la ortografía. Vi varios errores salpicando la historia, sobre todo a partir de la mitad del libro, y creo que valdría la pena darle una revisada a esos detalles para perfeccionar el estilo. El otro pero (y esto ya es completamente cosa mía) es el final. No les voy a revelar de qué va, pero definitivamente… no es mi tipo de final. No es lo que yo hubiese querido leer para un protagonista con el que me encariñé tanto.

En resumen, Lienzos de Invierno es una historia dulce, que te llega al corazón y narrada de una forma tan humana que de inmediato te dan ganas de abrazarte a una buena manta para seguir leyendo. Creo que J.A. Rangel tiene potencial y un autor que definitivamente, quisiera seguir conociendo.